jueves, 29 de julio de 2010

La próxima obra magna

El sol dora mi piel, el azul es mi horizonte, las olas disuelven las brumas grisáceas de mi calavera...y no sigo porque ya he demostrado que puedo escribir como un mal poeta argentino. El caso es que estoy de vacaciones y ya tengo decidido el título. Se llamará :  nunca bailes solo. Las otras opción finalista era  :
- 20 días en guantánamo porque le huelen los pies.
El prefacio será esta cita :

A este cuerpo mío lo desgarró en el acto
una triste agonía
que me forzó a contar mi relato,
y luego me sentí liberado.

Desde entonces, a horas imprecisas,
esta agonía vuelve
y hasta que no termina mi horrible relato
mi corazón dentro de mí se calcina.

Coleridge, la balada del viejo marino.

jueves, 15 de julio de 2010

Noche de verano

Las noches de verano son hermosas para montar en bici, la temperatura es agradable, poca gente, hermoso silencio... NO QUIERO TENER SUPERPODERES, NO QUIERO OIR NADA, NO SOIS NADA ORIGINALES.

miércoles, 14 de julio de 2010

Dejando de fumar

Para todos los  agradables hombres que opinan que hago daño a mi madre voy a refutar su teoría exponiendo mis actividades diarias :
- 10 de la mañana : desayuno cereales empanados y un cigarrillo.
- 10: 30 de la mañana : mientras escucho música satánica a volumen brutal y hago pesas y malabares  
                                    ( la fuerza y la coordinación son imprescindibles para hacer el mal ) saboreo con
                                   delectación un cocktail de anfetaminas, ácidos varios, dos botellas de chianti ( como
                                   Ánibal Lecter, un mero aprendiz a mi lado ) y siete cerezas rellenas del líquido que
                                   rebosan los ojos cortados de 14 niños de san ildefonso.
- 12 de la mañana : cabalgo sobre mi bici leyendo al marqués de Sade y Lovecraft ( tengo que motivarme
                               antes de llegar a mi guarida ) y al llegar a mi guarida en un parque cercano a esta nuestra
                               gran ciudad recojo y cargo en mi mochila una catana, dos escopetas de repetición, un
                               sable tailandés, dos revolver y cuatro boomerangs de acero procedente de liverpool.
- 13 : 3o de la mañana : bajo un sol abrasador ( para mí no, un poco de crema y listo, los malos somos asín )
                                      busco víctimas para hacer el mal. Las mañanas son aburridas, corredores con
                                     mallas, madres con carritos,  abuelos que leen el periódico, dependientes 
                                     despistados, oficinistas en su hora de comer...
-  15 : 45 : siesta reparadora.
-  18 : 00 : como además de hacer el mal me creo joven grito con voz profunda: ! vamos chavales ! y a mi
                 llamada todos los malos que son y serán se unen a mí en nuestra guerra vespertina. Apoteosis :
                 camadas gritonas, skaters, oficinistas otra vez, chinos, negros, turistas, pibones, abuelitas,
                 estrellas del rock patrio, pijos, alternativos, todos ellos degollados, disparados, pateados,
                 descuartizados...
-  22:00 : la  noche invita a actividades de más calma : yoga, meditación, violaciones, torturas, escuchar  
               grupos independientes españoles...
-  24: 30 : en mi humilde vivienda reina la calma e intento un último esfuerzo ... pero :


NO TENGO FUERZAS NI GANAS ( y eso que soy un poco hiperactivo ) PARA HACER MÄS MAL
                                

jueves, 8 de julio de 2010

el africano

En los años 70, cuando empezaron a llegar los primeros atletas africanos a Europa en carreras profesionales de distancias largas, uno de ellos participó en un mitin en una carrera de 5.000 metros. El africano, con piernas de garza y sin ninguna experiencia profesional ni entrenamiento previo en Europa ganó la carrera frente a corredores alemanes con apellidos que sonaban a hacha entrenados en centros de alto rendimiento, perfectos caballeros ingleses y voluntariosos y sanísimos estadounidenses. En la rueda de prensa posterior un periodista le preguntó :
- Enhorabuena, has ganado la carrera con una gran recta final, ¿ el rictus de dolor del final denota que debiste atacar antes ?.
- El africano exhibió una enorme sonrisa y contestó: No era un rictus, me estaba riendo porque adelantaba a todos los blanquitos.