jueves, 11 de noviembre de 2010

Félix francisco casanova

A veces, cuando la noche me aprisiona,
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

happy end

Cuando le llega el momento de morir, va a perderse entre la multitud en fiesta para que, sin que nadie se dé cuenta, los pies de las parejas que danzan lo sepulten en el barro.