David Foster Wallace en un famoso artículo sobre Federer escribió lo siguiente :
" La belleza no es la meta de los deportes de competición, pero los deportes de alto nivel son un lugar ideal para la expresión de la belleza humana. La relación, más o menos es la misma que la del coraje y la guerra. La belleza humana de la que estamos hablando aquí es un tipo particular de belleza. Se podría llamar la belleza cinética. Su poder y atractivo son universales.No tiene nada que ver con el sexo o las normas culturales.
Parece que tiene que ver con la reconciliación del ser humano con el hecho de tener un cuerpo.
Por supuesto, en los deportes masculinos nadie habla sobre la belleza o la gracia o el cuerpo. Los hombres pueden profesar su " amor " hacia los deportes, pero ese amor debe mostrarse y promulgarse en la simbología de la guerra: la eliminación contra el avance, la jerarquía del rango y posición, las estadísticas obsesivas, el analísis técnico, el fervor tribal y/o nacionalista, uniformes, el ruido de la hinchada, las banderas, golpes en el pecho, caras pintadas, etc.
Por razones que no se conocen bien los códigos de la guerra son más seguros para nosotros que los códigos del amor."
En una reunión de ex futbolistas propiciada por un periódico nacional uno de los asistentes dijo una de las frases más tristes que he leído en mi vida : El fútbol es justo, la vida no.
Al parecer aquel hombre había tenido problemas con su mujer y había montado varios negocios ruinosos. Lo que el hombre quería decir no tiene tanto que ver con la justicia como con el control. Los deportes se rigen por multitud de reglas y variables, casi todas ellas controlables de alguna forma, si soy más rápido llegaré antes, si tiro bien encestaré, si lanzo la bola a la esquina con la suficiente fuerza el contrario no podrá devolverla, soy malo en la contrareloj pero recuperaré el tiempo en la montaña... la vida real es el caos, el abismo, tu mujer te la puede pegar, tus compañeros de negocio apuñalarte por la espalda, te pueden envidiar, la gente murmulla, farfullea, todo es menos noble, menos de verdad.
Tomemos como ejemplo el fútbol: 22 seres adultos masculinos que corren, saltan, gritan, hacen teatro, pueden llorar, expresar emociones, poner cara de rabia, todo en 90 minutos y al aire libre( sí, exactamente como niños )
La vida adulta masculina occidental es una cárcel, literal y metafórica. Transcurre en lugares minúsculos ( la oficina, la casa, el gimnasio, el bar ) con escasa o nula relación con el propio cuerpo y con otra serie de terrenos vedados, la afectividad, la comunicación ( los hombres no hablamos hostia puta )el baile, hasta casi la alegría. Es una cárcel y una máquina de crear seres enfermos. Como contrapartida se ofrecen distracciones, distracciones siempre como espectadores, no como actores, la televisión, el cine, los propios deportes televisados...
Hacer deporte, por otra parte, no es nada. Es una expresión de madre que no significa nada. Hacen deporte los que se ponen pantalones cortos y salen a correr en su hora de descanso. No es lo mismo jugar al fútbol que nadar o correr los 1.500. A mi no me interesan particularmente los deportes, no " hago deporte ", me gusta jugar al baloncesto, nadar, montar en bici , hacer yoga y alguna cosa más. Pero no hago deporte, nunca me he medido las pulsaciones ni he contado los kilómetros que hago con la bici ( casi no sé ni donde voy y mi avituallamiento son kikos ), no trato de mantenerme en forma ni tengo ningún espíritu competitivo ni me gustan los gimnasios ni las turbas ni las manadas, simplemente me gusta moverme y jugar.
La mayoría de los deportistas son personas completamente normales a los que en una sociedad sedentaria se les concede una importancia especial por tener un cuerpo diferente al de un ser humano masculino o femenino sedentario. En una sociedad obsesionada con los putos anuncios de Calvin Klein el hecho de desarrollar unos músculos llamados abdominales o poseer los brazos una determinada forma parece una cualidad casi mística. Y no lo es. El cuerpo obedece a la función. La mayoría de los deportistas, incluidos los de alto nivel no son personas extraordinarias, se dedican a eso, simplemente. Esperamos de los deportistas un discurso que no tienen ni tienen porqué tener, ¿ alguien esperaba de Messi que la mayor alternativa al fútbol no fuera la playstation ? ¿ Que esperaban , que recitara alegremente Macbeth mientras busca la vacuna del SIDA ?
En un artículo sobre los recientes juegos olímpicos el enviado especial escribió que estar en el comedor de la villa olímpica era una experiencia muy parecida a estar en un circo. Extremidades hiperdesarrolladas o subdesarrolladas, corredores famélicos o hipermusculados, tenistas con un brazo con un tamaño el doble que el otro, cilistas con piernas gigantes y torsos minúsculos, los hombros de los nadadores...( mi parte favorita son los culos de las saltadoras de triple salto y a poca distancia los culos de las pertiguistas ). No son bellos, o no son bellos en un sentido clásico. Son diferentes, nada más. Y no sólo es que no sean personas extraordinarias fuera del ámbito deportivo es que no lo son dentro. Por cada Federer o Mcenroe hay 200 Enquist ( o incluso Nadal ), por cada Iverson o Jordan hay 500 Tucker, por cada Maradona 300 arbeloas. Muchos deportistas podrían ser fruteros o vendedores de móviles y esto no sería una gran pérdida. Lo hacen de una forma disciplinada y llegan a un nivel de desempeño correcto. Carecen de una cualidad casi indecible que los gitanos llaman duende. Sucede lo mismo en otros ámbitos como la música o la literatura, no hay tantos músicos extraordinarios ni escritores magníficos. Yo, por mi parte, encuentro pocas formas de tortura más avanzadas que ver un almería-getafe un sábado por la tarde. Y en cuanto a los deportistas aficionados masculinos, mi experiencia me indica que la mayoría de ellos ignoran un dato muy relevante : Tiene que gustarte, no es una tortura, tiene que gustarte, corre como si te gustara o juega al ping pong o baila o juega a las canicas, pero tiene que gustarte, sonríe, disfruta, no es la puta guerra, no tienes que matar a nadie ( Muchos hombres confunden el deporte con la pelea, es más confunden la vida con la pelea, yo no entiendo como no han proliferado los clubes de la lucha, unas cervezas y a pegarnos, hostia puta, eso sí, a mí que me dejen fuera ). En una canción el cantante dice : tengo dos brazos y podría tener sólo uno. Y es eso, tienes un cuerpo, juega, úsalo disfruta, eso sí ríete entre dientes o mentalmente no vaya a ser que seas un chulo por estar contento. Como niños en el recreo.
domingo, 19 de junio de 2011
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