Cuando aúllan los lobos y te preguntas
por qué has vivido y si todavía estás en el mundo
y sólo para pasar la noche
junto a los seres que intentaron
suicidarse pero no lo consiguieron,
cuando todo incita a la conjetura
e incluso a la creencia de que todavia puede ser aún mucho peor
oblígate a tí mismo, ya muerto,
a escuchar como un testigo el aullido de los lobos...
Este poema fue escrito por Vladimir Holan, poeta checoslovaco nacido y muerto en el siglo XX.
Forma parte de una serie de poemas que se publicaron después de su muerte en el año 1980.
Si creemos a pies juntillas( expresión que junto a pompis eran las favoritas de mi profesora de gimnasia ) las exageradísimas contraportadas de los libros, Holan se encerró en su casa para el resto de su vida en el año 1940, vivió por tanto ¡ 40 ¡ años encerrado en su casa ( venga vladi tío alguna cervecita caería o por lo menos ir a por el pan al carreful ).
El envés ( je je ) de tan solitaria vida es lo que misteriosamente llama la contraportada una intensa y agitada vida y cito literalmente " publicó numerosos libros de poesía tras una agitada e intensa vida hasta su encierro voluntario en Kampa " ( lo que siginifican estos adjetivos que lo mismo podrían servir para una bebida refrescante o para una vida se deja a la imaginación del lector, yo he indagado y no he podido saber si fue un obeso contorsionista viajando por el mundo o un esmirriado gigoló suburbano, profesiones ambas que se me antojan " intensas y agitadas ".
Lo curioso de este poema para mí y lo malo de ser un peliculero es que siempre que lo leo lo imagino escrito y recitado por otra persona. En lugar de un depresivo poeta checoslovaco encerrado en una ciudad hermosa lo imagino recitado ( voz ronca y bastante alta por favor ) por un indio cherokee o cheyenne o navajo ( puedo seguir hasta agotar la paciencia del lector, los nombres de las tribus indias eran magníficos, no sólo la vestimenta, bailar bajo la luna, cortar cabelleras, gritar dándose palmaditas en la boca, es que los nombres también eran mejores, puto Custer de mierda, como pudieron ganar unos tíos vestidos de gris o azul marino con botones dorados y nombres de cereales para el desayuno ).
Hagan la prueba, funciona. Cierren los ojos e imaginen un indio en la etapa final de la guerra, un viejo jefe con nombre como brisa del norte o toro sentado, una hoguera, toda la tribu sentada alrededor, él sabe que van a perder, sabe que va a morir, los que lo escuchan también lo saben y es la última noche.
Ahora lean el poema.
Te jodes vladi, vete al cine o a la disco tío
lunes, 14 de septiembre de 2009
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