Próximamente, bellas damas y valientes caballeros, el blog adquirirá forma y volumen con una cascada multicolor de escritura y fotografía que para sí la quisiera el mismísimo Leonardo, lo prometo. Lo único que separa este artefacto minúsculo de la catedral de los blogeros hiperespaciales ( en el crepúsculo de mi vida me siento cada día más fuerte gracias a una dieta que me recomendó mi odontólogo compuesta de ajo crudo y rosarios de cristiano Ronaldo ) es la insana vida en los locutorios. Una compañía telefónica española decidió de forma grosera y sin previo aviso cortar de raíz, de rama y de hoja cuneiforme mi incipiente, prometedora y refulgente carrera como malabarista, bailarín y humilde blogero anestesiando mi vieja computadora con la única y miserable excusa de la falta de pago. Así que la sociedad capitalista me lleva a extrañísimos lugares donde se suceden de forma constante y apabullante infinitos frenos de camión de bomberos para mi imaginación y creatividad. Juro por Dios, krisna, Alá, michael jordan y los hermosísimos objetos que este verano visten y velan levemente los pies de las señoritas de medio mundo lanzándolas a la sangrienta guerra de las tiendas y los cafés pertrechadas con el mismo calzado que los aburridos gladiadores usaban para mantenerse en pie frente a las fauces de la plebe que atizaban a los sesteantes tigres que la primera ocasión que intenté escribir más de dos líneas fui interrumpido por una amable señorita un poco angustiada ante la imposibilidad de hacer aparecer en su página web de contactos sus infinitas fotografías en las más diversas posiciones y vestimentas ( el estampado de leopardo parecía agradarle mucho ) con un único escenario compuesto por lo que parecía ser una cama y varias sábanas. Cuando terminé de ayudarla mi escaso presupuesto y un leve dolor de cabeza producido por la sobreeposición a los vivos colores de su ropa interior impidieron mi propósito.
El olor ya no es un problema, uno se acostumbra a él como a los tics faciales de un viejo amigo. Me gustaría escribir que las conversaciones ajenas de ultramar excesivamente personales tampoco significan nada ya para mí después de una primera etapa de sorpresa y fascinación malsana ante los acentos, las derivaciones fonéticas y las expresiones usadas para nombrar la nostalgia, el amor y muchas veces la rabia de personas sin cara.
Lo peor de todo, lo único malo en realidad, aparte de la sangría de mi humilde, honesta y paupérrima economía personal es la presencia obsesiva, ominosa y apabullante de PHIL COLLINS en el aire de estos lugares que contienen lo que es llamado de forma completamente absurda ventanas al mundo. Esta frase me ha quedado muy mal porque se me acaba el tiempo.
Lo último: PROMETO NO ESCRIBIR SOBRE POBRECITO DE MI QUE NO FOLLO.
viernes, 11 de septiembre de 2009
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