miércoles, 3 de febrero de 2010

blandiendo

Acapara sobre sí todo un enjambre de infamias y la fortuna, sonriendo a su ruin causa, parecía la puta de un rebelde. Más todo en vano : el bravo Macbeth, pues es digno de tal nombre, despreciando a la fortuna y blandiendo un acero que humeaba de muertes sangrientas cual favorito del valor se abrió camino hasta hacer frente al infame y sin mediar adiós ni despedida.

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